El liderazgo preventivo toma forma: avanza el tercer ciclo de encuentros de Cultura de Control en el Distrito

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En el Departamento Administrativo de Control Interno (DACI) seguimos llevando a la práctica nuestra estrategia institucional para que el control no se quede solo en la norma escrita, sino que haga parte del día a día de los servidores públicos, de forma preventiva y cercana. Desde el subproceso de Fomento a la Cultura del Control cumplimos el tercer ciclo de sensibilización, esta vez centrado en “Liderazgo, trabajo en equipo y gestión de riesgos”, una jornada pensada para mostrar que controlar no es solo cumplir normas, sino la forma en que los equipos se comunican, se coordinan y toman decisiones día a día.

Un momento para entender, acompañar y adaptarnos

En esta etapa logramos adelantar con éxito las jornadas con los equipos de la Secretaría de Movilidad y la Secretaría de Educación, dos espacios en los que compartimos reflexiones muy valiosas sobre el papel de cada servidor en la prevención de riesgos.

Con el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (DAGMA) y la Secretaría de Bienestar Social ya teníamos las fechas listas en la agenda. Pero después de la emergencia que dejó el sismo en la ciudad, decidimos suspender las actividades por prevención.

Como equipo DACI sabemos lo que significa vivir una situación así, y entendemos el peso que representa para dependencias que están en primera línea atendiendo a la comunidad. Por eso la estrategia no se detiene, pero sí cambia de ritmo: mantendremos el mismo tema de liderazgo y trabajo en equipo, pero reprogramaremos la jornada con un enfoque más cercano y solidario, pensado para lo que hoy vive la ciudad, de manera que el espacio les aporte sin sumarles más trabajo.

Aprender haciendo: la práctica detrás del liderazgo preventivo

La jornada partió de una idea clara: liderar, anticiparse, conectar y lograr objetivos en equipo. Para que los asistentes vivieran de primera mano cómo el comportamiento de cada uno afecta el resultado de todos, preparamos dos actividades prácticas.

  • La torre del servicio público: los participantes debían construir una estructura contrarreloj, y a cada uno se le asignó en secreto un rol o una forma de comportarse durante el ejercicio. Al terminar, revisamos juntos cómo la falta de comunicación, los liderazgos que imponen en vez de escuchar o las instrucciones poco claras generan riesgos en el día a día, y cómo, cuando el equipo logra entenderse, los controles surgen casi solos.
  • El juego de las tres líneas de defensa: con ejemplos de situaciones que se viven todos los días en el servicio público, los servidores identificaron qué nivel de control debía actuar en cada caso, qué se podía hacer para prevenir y qué no se debía dejar pasar. Se insistió en que la primera línea —quienes ejecutan los procesos— es la llamada a gestionar los riesgos, mientras la segunda orienta y hace seguimiento, y la tercera, Control Interno, acompaña con una mirada independiente.

Cultura de control como salvaguarda del servidor público

Al cerrar la jornada insistimos en algo clave: el autocontrol y la autogestión no son un formato más para diligenciar ni una tarea de más, sino hábitos que deben hacer parte de lo que hacemos todos los días.

También reafirmamos nuestro papel como aliados que ayudamos a construir acciones útiles y planes de mejora que realmente sirvan, que protejan al servidor y hagan más eficiente el servicio público.

Con estas jornadas seguimos comprometidos con recorrer las dependencias de la administración, formando equipos que entienden que la mejor auditoría es la que se previene con un liderazgo íntegro y bien articulado.

 

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