La Gente Bacana: conoce la historia de Dora Stella Ceballos Bolívar

La Gente Bacana

Dora Stella Ceballos Bolívar llegó a la Alcaldía de Cali en 2012, cuando todavía era estudiante universitaria. Su historia comenzó en la Subdirección de Catastro, donde pasó por distintos roles que le permitieron conocer la entidad desde diferentes perspectivas: reconocedora predial, digitadora, atención al público, cartografía y posteriormente líder de mutaciones de terreno urbano. Cada experiencia fue construyendo un camino que, con los años, terminó convirtiéndose en una verdadera vocación por el servicio público.

En 2018 decidió hacer una pausa para viajar a Chile y realizar una especialización. Mientras estaba allí, se inscribió a la convocatoria 437 y regresó a Colombia para presentar los exámenes. El esfuerzo dio resultado: ganó el concurso y en marzo de 2020 se vinculó oficialmente a la Unidad de Bienes y Servicios como funcionaria de carrera administrativa. Desde entonces, también ha pasado por la Secretaría de Infraestructura y recientemente regresó nuevamente a Bienes, esta vez en un cargo de mayor responsabilidad, demostrando que la constancia sí abre caminos.

Aunque tuvo una breve experiencia en el sector privado durante su estadía en Chile, Dora asegura que no cambiaría el servicio público por nada. Para ella, trabajar por la ciudadanía se convirtió en una pasión que ha fortalecido con cada aprendizaje y cada reto asumido. Nacida en Guacarí y egresada de la Universidad del Valle, todavía viaja todos los días desde su municipio hasta Cali, una rutina exigente que asume con disciplina y compromiso.

Fuera de la oficina, Dora encuentra equilibrio en el deporte y la familia. Es amante del crossfit, de correr largas distancias y de las medias maratones, con la meta clara de completar próximamente una carrera de 42 kilómetros. También disfruta profundamente compartir tiempo con su esposo, su hija Victoria —a quien define como la luz de su vida— y el resto de su familia. Entre películas, almuerzos y reuniones familiares, cultiva el valor de permanecer unidos.

Quienes la conocen destacan su alegría, su disposición para ayudar y la sonrisa con la que suele recibir a las personas. Además de su pasión por el deporte, Dora también guarda un amor especial por la poesía, una afición que nació desde pequeña y que todavía conserva. Hoy, además de sentirse orgullosa de haber conseguido su primer apartamento, celebra otro sueño cumplido: tener su propio centro de entrenamiento en Guacarí. Para ella, la felicidad es una decisión diaria, una forma de vivir con tranquilidad, servir a los demás y mantener siempre el corazón contento.

Subproceso de Comunicación Organizacional

Juan José Barrios

 

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